POR EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE LA GANADERÍA EN LA SIERRA CENTRAL Enrique Flores Director CICA
Poco antes de ponerse en marcha, se consideraron varias alternativas para desarrollarlo, al final se eligió el área líneas arriba señaladas principalmente porque sus comunidades campesinas controlan más del 80% de los animales y tierras alto andinas. En términos concretos, en esta área, la minería y la ganadería son actividades que comparten los beneficios inherentes a los ecosistemas de montaña: servicios ambientales (agua, energía, control de erosión), productos (carne, leche, fibra) y biodiversidad (plantas medicinales y valor científico). Del estudio inicial concluimos que el aprovechamiento de las potencialidades económicas (productos ganaderos, biodiversidad y servicios ambientales) de la sierra central no estaba libre de limitaciones. La presencia de bajas temperaturas, heladas y sequías, hace de la agricultura una actividad de alto riesgo, por lo que la ganadería –expresada en la crianza mixta de ovinos camélidos y vacunos– se convierte en una práctica común para agregar estabilidad al sistema. La pobreza y la desnutrición crónica son fenómenos comunes al interior de estas comunidades, lo que aumenta la presión sobre los recursos naturales y la actividad empresarial minera. Así, mientras las mineras tratan de minimizar los impactos derivados de su actividad, restaurar ecosistemas y desarrollar programas de desarrollo ganadero (asistencia veterinaria, siembra de forrajes, lechería y mejora genética), como parte de sus compromisos ambientales y sociales; las comunidades de la sierra central, en paralelo, realizan esfuerzos para mejorar –a pesar del escaso apoyo del Estado– la productividad de sus ganaderías. De manera tal que los beneficios alcanzados puedan ser utilizados en el bienestar de sus miembros, los comuneros. Es precisamente en este contexto que las empresas mineras del Grupo Minero Centro (GMC) de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) llegan a la conclusión de que sus aportes en favor del sector agropecuario podían ser potencializados, si se establecían alianzas estratégicas, con las comunidades e instituciones educativas ligadas al quehacer ganadero. Con ese objetivo se inició la implementación de un proyecto de desarrollo orientado a que las comunidades aprovechen sus ventajas comparativas en ganadería y recursos naturales. Así, los ecosistemas de montañas en que sustenta la actividad ganadera y minera proveen condiciones ideales para la producción orgánica de carne y leche, sin contar con que los precios de estos productos hoy superan ampliamente a los que se ofrecen en el mercado. Lo cierto es que estamos convencidos de que los ecosistemas de montañas contribuirán, en el futuro, a mejorar los ingresos de las comunidades si son aprovechados de manera integral para mejorar el abastecimiento de fuentes, alimentos, agua, biodiversidad, y grado de protección ambiental contra la erosión.
El proyecto se puso en marcha en tres zonas claramente definidas: Ayaracra, de propiedad de las comunidades de la zona; Carmen Chico, de propiedad de la empresa Minera Milpo; y Oyón, esta última resultado del convenio suscrito entre la municipalidad y la comunidad campesina del mismo nombre. Las dos primeras sedes, antes de la Reforma Agraria, fueron centro de operaciones de dos de las empresas ganaderas/ovejeras más grandes del país (la negociación ganadera Algolan, de Anita Fernandini de Naranjo, y la división ganadera de la Cerro de Pasco Corporation), por cierto, ligadas a la actividad minera de la sierra central. La idea, desde el inicio, fue impulsar un nuevo enfoque de responsabilidad social compartida, entre los participantes, para lograr el desarrollo ganadero de la región central. Así, se atrajo la atención de más de cincuenta comunidades de larga tradición ganadera (ovinos, alpacas y vacunos). Quienes participamos en este proyecto consideramos que la responsabilidad social es tarea de todos. Por ello, como resultado del convenio suscrito, las comunidades se comprometieron a poner a disposición 300 alpacas hembras y 200 ovinos hembras, 400 hectáreas de tierras en Huacahuaganan y Pucutayog en Los Andes Palcán, edificios e instalaciones para la Escuela Campesina de Ganadería en Ayaracra (Pasco), de propiedad de las comunidades campesinas de Huaychao, Sacrafamilia, Yurajhuanca, y Vicco, y apoyo con trabajo y vigilancia en los núcleos ganaderos multicomunales. Por su parte, las empresas mineras aportaron fondos para la compra de machos reproductores mejorados (ovinos, alpacas, y vacunos) de las mejores ganaderías nacionales, así como capital de inversión y operación para los diferentes programas y capacitaciones en ganadería. En tanto que el Centro de Investigación y Capacitación Campesina de la Fundación para el Desarrollo Agrario (CICCA-FDA) apoyaría el desarrollo del proyecto con instructores y personal técnico especializado, tecnología de avanzada, asesoría, y supervisión, en las tres sedes elegidas. Mejora de competitividad Esta iniciativa –concertada entre el sector minero, comunidades campesinas y el CICCA-FDA– incluye dos programas orientados a mejorar la productividad ganadera, y un tercero relativo a la formación de las capacidades técnicas de las comunidades. Nutrición infantil Aun cuando todos sabemos que la leche y la carne son productos clave en la nutrición humana ––debido a su aporte de proteínas, aminoácidos y micronutrientes; esenciales para el desarrollo psicológico, motriz e intelectual de los niños–– y su escasez en la dieta básica trae consigo la desnutrición crónica (fenómeno común en la zona altoandina). Situación que reduce las posibilidades de los niños campesinos para desarrollar todo su potencial intelectual. Sin embargo, la zona altoandina tiene una excelente capacidad para abastecer de leche a las poblaciones campesinas, así como al resto del país. Siempre que se promueva un manejo adecuado de los pastizales, se introduzcan pastos cultivados y se mejore la calidad del ganado criollo, a través de su cruzamiento con ganado Brown Swiss, adaptado a la altura. Frente a esta situación, el proyecto incluye las siguientes actividades: 1. Implementación de un núcleo de vacas lecheras adaptadas a altura para abastecer de reproductores a las comunidades participantes. 2. Construcción de cadenas de compartir reproductores mejorados entre las comunidades. 3. Formación y supervisión zootécnica y veterinaria para planteles o unidades lecheras elite. 4. Implementación de un sistema de registros y control lechero para permitir el ingreso de animales al libro nacional de registros. Producción de lana Por otro lado, la sierra central posee un elevado potencial en la producción de lana y fibra de calidad, pero éste no puede rendir los beneficios deseados por la falta de apoyo técnico para las organizaciones campesinas en la selección del ganado y clasificación de la fibra. Así, por ejemplo, los precios de la lana y fibra comercializada en el 2005 por las empresas campesinas tecnificadas superó hasta en tres veces el precio de la producida por comuneros individuales, granjas familiares y comunales no tecnificadas. Entonces, siendo el objetivo del proyecto mejorar la calidad y los precios de la fibra que producen las comunidades, se han puesto en marcha las siguientes acciones: 1. Formación y fortalecimiento de hatos selectos o planteles de ovinos y alpacas. 2. Establecimiento de cadenas para compartir ovinos y alpacas reproductores, dentro de una estrategia de solidaridad. 3. Implementación de un sistema de supervisión a la selección de ganado y clasificación de fibra para mejorar sus posibilidades en el mercado. 4. Apoyo con información de mercado a la organización campesina para la venta de la lana de ovino y fibra de alpacas.
En los países de América Latina existe una creciente toma de conciencia de que la principal causa del subdesarrollo rural es la insuficiencia e inadecuado conocimiento de las familias rurales. Ello ocurre porque los padres no pueden enseñar a sus hijos lo que nunca aprendieron o porque gran parte de lo enseñado en las escuelas agropecuarias es muy teórico y disfuncional frente a las necesidades reales del mundo rural. En consecuencia, este programa busca identificar líderes campesinos, al interior de las comunidades del entorno minero, para formarlos como promotores en la Escuela Campesina de Ganadería. La idea es que sirvan de enlace y apoyo a la labor de asistencia técnica que se desarrolla en el proyecto. Entre las principales acciones están: 1. Fortalecimiento de la Escuela Campesina de Ganadería para la formación de promotores comunales. 2. Implementación de un sistema de asistencia técnica en ganadería, sanidad y pasturas acorde con la realidad comunal. 3. Creación de un sistema de información de mercado, identificación y desarrollo de proyectos agropecuarios de interés comunal. Logros y perspectivas El proyecto, que se inició a comienzos del 2006, ha logrado importantes avances en lo económico y social, principalmente por los compromisos asumidos tanto por las comunidades como por las empresas mineras de la zona. Mirando al futuro, nuestro objetivo es lograr la participación activa de otros actores; instituciones educativas rurales, municipios, gobiernos locales y regionales, y la cooperación internacional. Todo ello, como parte de una estrategia para asegurar el desarrollo integral y sostenido de las comunidades altoandinas de la región central, siempre sobre un esquema de responsabilidad social compartida.
|