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PANORAMA PETROLERO
MEGAPROYECTOS: RETOS PARA
LA INVERSIÓN EN EL PERÚ*
Carlos del Solar
Vicepresidente de la SNMPE
Si bien el petróleo fue el motor de la economía
mundial en el siglo XX, lo cierto es que el gas natural lo será
en el siglo XXI. Tres son las razones fundamentales para este cambio:
es más limpio, más eficiente y más barato; las
reservas de gas natural están más dispersas en el mundo
y son hoy más abundantes que las de petróleo; y el acelerado
desarrollo del proceso que permite que el gas natural sea transportado
a los mercados lejanos a la fuente.
A diferencia del petróleo, el gas aún no es un producto
con características internacionalmente reconocidas y aceptadas
comercialmente (commodity) y su producción y posterior comercialización
exige previamente de un proceso complejo y costoso conocido como licuefacción
(para su conversión en estado líquido) para ser transportado.
A pesar de que este proceso se ha vuelto cada día más
barato y eficiente, la complejidad de los proyectos es evidente: hay
tan sólo 12 países en el mundo que los tienen; sin embargo,
hay otros tantos que están tratando de desarrollar este tipo
de proyectos por lo atractivo del mercado.
Así,
al Perú, con el desarrollo de Camisea y la situación de
los mercados internacionales, se le presenta una interesantísima
ventana de oportunidad que no debe dejar de aprovechar. Los peruanos
tenemos más reservas de las que podemos usar y además
una excelente posibilidad de descubrir más, pero para eso se
necesita más exploraciones y para que alguien se anime a explorar
es imprescindible que exista un mercado para el gas natural.
Es cierto que el Consorcio Camisea tiene como primera prioridad abastecer
y desarrollar el mercado de gas natural; un proceso que tomará
muchos años y quizás décadas. Peru LNG, empresa
que lidera el proyecto de exportación del hidrocarburo, tiene
como objetivo llevar a valor o monetizar las reservas excedentes de
gas natural peruano, es decir las que no tienen demanda en el mercado
interno. La idea es exportar gas natural licuado (LNG), procedente de
los campos de Camisea ubicado en la región Cusco. El proyecto
en sí tiene cinco componentes, situación que lo hace sumamente
complejo. A pesar de esta complejidad y de algunos problemas que aun
hay que resolver, existe optimismo de poder lanzarlo en julio próximo
para poder entrar en operación a finales del 2008. El desarrollo
del campo, el transporte del gas natural y la planta de licuefacción
en sí son los componentes en el Perú. El transporte marítimo
del LNG y la planta de regasificación están fuera de nuestro
país.
Por y para el Perú
Los beneficios que traerá este proyecto son muy significativos:
1) una inversión extranjera en el Perú de más de
US$2,000 millones con una inversión local de US$750 millones;
2) la generación de 35,000 puestos de trabajo, entre directos
e indirectos, durante la etapa de construcción (cuya duración
se estima en 42 meses); 3) la creación de incentivos para explorar
al crearse un mercado para este hidrocarburo; 4) ingresos al gobierno
central y regiones de más de US$3,000 millones en 20 años;
5) exportaciones anuales entre US$800 a US$1,000 millones; y 6) se revertiría
el déficit de la balanza comercial de hidrocarburos, que hasta
antes de Camisea era deficitaria en más de US$800 millones anuales.
Este proyecto puede representar enormes beneficios al Perú; el
principal: monetizar reservas de gas natural que en el subsuelo no tienen
valor alguno. Megaproyectos como éstos harán que nuestro
país logre los niveles de crecimiento necesarios para reducir
la pobreza, contribuyendo al mismo tiempo a la tan necesaria descentralización.
Y aquí es importante mencionar algo sobre Camisea: fue un proyecto
de esfuerzo privado que se sacó adelante en el plazo previsto
gracias a una responsabilidad compartida entre el inversionista, el
Estado peruano y la sociedad civil. Además, se desarrolló
durante tres gobiernos, algo poco usual en nuestro país. Así,
la licitación se hizo en el gobierno de Alberto Fujimori, el
contrato de explotación se firmó en el de Valentín
Paniagua, y se ejecutó e inauguró durante la gestión
de Alejandro Toledo, actual presidente de la República.
Suma de esfuerzos
Hoy es inconcebible pensar en desarrollar este tipo de proyectos en
forma sostenible sin tomar en cuenta el entorno social. La creación
de valor de la empresa moderna debe necesariamente incluir el desarrollo
de actividades con responsabilidad social y respeto por el entorno donde
se desenvuelven. En Camisea, las empresas que forman parte del Consorcio
apoyaron la realización de más de 2,000 talleres, consultas
populares y audiencias públicas involucrando a más de
80,000 personas de la sociedad civil y autoridades.
Por poner sólo un ejemplo, Peru LNG, sin haber lanzado aún
el proyecto de exportación de gas natural, tiene casi tres años
trabajando con las autoridades y la sociedad civil dentro de su área
de influencia en las provincias de Cañete y Chincha. Con esfuerzos
como éste se logra que las poblaciones se involucren en los proyectos,
haciéndolas parte y asegurándoles que no habrá
daños al medio ambiente, sino más bien muchos beneficios.
Es esta la mejor forma de neutralizar las nefastas acciones contra la
inversión de ciertas ONG y grupos radicales.
Pero también es indispensable la responsabilidad gubernamental,
que debe brindar las necesarias facilidades para que la inversión
se pueda desarrollar con éxito. En el caso de Camisea, por ejemplo,
participaron 13 entidades estatales que dependían de diferentes
ministerios. Gracias a la voluntad política se realizaron las
coordinaciones que facilitaron el desarrollo del proyecto. Pero la responsabilidad
del gobierno va más allá. Se tiene que garantizar la estabilidad
jurídica y mantener el Estado de Derecho tan venido a menos en
los últimos tiempos.
La sociedad civil debe respetar el Estado de Derecho, y participar activa
y constructivamente en los procesos de consulta. Es simplemente inaceptable,
por ejemplo, que se pretenda decidir vía referéndum si
se hace o no cierta inversión o se requiera de una licencia social.
Para eso elegimos a los gobiernos y es responsabilidad de éstos
dar las autorizaciones correspondientes y hacer que todos cumplan con
la ley. Es necesario que gobierno, empresariado y sociedad civil creen
juntos un clima de confianza y respeto, elemento fundamental que hará
posible atraer más inversiones tan necesarias para el desarrollo
y crecimiento sostenido de nuestro país.
(*) Extracto del discurso que el autor preparó
para su presentación durante la CADE 2004 realizado en la ciudad
de Trujillo (Perú).
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