Revista Desde Adentro

Edición Num 16
Diciembre 2004

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PANORAMA ELECTRICO

ENERGÍA ELÉCTRICA:
ABRIENDO CAMINO
AL PROGRESO
José Otárola
Gerente de Comunicación
Edelnor S.A.A.

Hoy resulta inimaginable pensar que hace 10 años, en Lima sólo el 76% de la población tenía el servicio de energía eléctrica, es decir más de un millón de limeños se alumbraban con velas y vivían al margen de los beneficios que da un servicio de primera necesidad como éste.

Con la privatización de las empresas eléctricas, a partir de 1994, comenzó una nueva etapa para este sector. Gracias a un volumen importante de inversiones, en sólo tres años las empresas de distribución eléctrica que operan de Lima -Edelnor y Luz del Sur- lograron el 100% de cobertura en sus respectivas zonas de concesión. En 1997, la electricidad se pudo constituir en el primer servicio público que llegaba a toda la ciudad, abriendo así el camino a otros servicios básicos como son agua potable y teléfono.

Nadie puede negar que con la privatización se ha logrado tender miles de kilómetros de redes eléctricas, las que han hecho posible que millones de personas accedan a una vida distinta y cuenten con oportunidades de desarrollo.

Disminución de riesgos
Cuando la energía eléctrica llegó a los asentamientos humanos se produjo un cambio radical en la vida de sus habitantes: en los hogares ya no eran necesarias las velas y, por tanto, el constante riesgo de incendios disminuyó significativamente.

Como consecuencia de estos avances se empezó a gestar el concepto de "calidad de vida" en la población de escasos recursos porque la energía eléctrica les permitió ingresar a la modernidad, iniciando una nueva etapa en sus vidas. Además de contar con luz por las noches, gracias a la llegada de la energía eléctrica a los hogares, la posibilidad de acceder al confort era más real, a través de la compra de diversos artefactos eléctricos.

Es importante señalar que en adición a los beneficios para quienes no contaban con energía eléctrica, están también las ventajas que recibimos quienes sí la teníamos y que se centran básicamente en la continuidad del suministro.En efecto, quienes contábamos con la energía eléctrica en nuestros hogares nos hemos visto beneficiados por las inversiones realizadas en el sector, gracias a las cuales, hoy tenemos un servicio continuo al 99.9%. Esto permite que podamos programar nuestras actividades domésticas y de negocio, sin tener que proveernos de un grupo electrógeno, alternativa tan comúnmente escuchada en la década pasada y que sólo estaba al alcance de unos cuantos.

Desarrollo de conos
La energía eléctrica también ha hecho posible crear nuevos polos de desarrollo en la ciudad. Con la electricidad miles de personas han podido generar sus propios negocios. Por ello resulta tan familiar que, cuando recorremos los conos de nuestra capital, nos encontremos con cientos de pequeñas tiendas, peluquerías, bodegas, restaurantes, carpinterías, etc. La energía eléctrica ha brindado a miles de personas la posibilidad de generar sus propios puestos de trabajo.

Estos beneficios se perciben asimismo en cuanto a la seguridad de sus usuarios. Con la llegada del alumbrado público, se ha generado una nueva configuración de la ciudad al colocar más de 250 mil nuevos postes, llevando tranquilidad a numerosas zonas especialmente de la periferia de la capital peruana, brindando protección y resguardando la integridad física de los vecinos.

Sin embargo, actualmente siete millones de peruanos carecen del servicio eléctrico, iluminando sus noches con velas, tal y como se hacía hace 100 años. Son millones de peruanos que no tienen las mismas posibilidades de desarrollarse y prosperar como los pobladores de los conos norte y sur de Lima, quienes han convertido dichas zonas en verdaderos polos de desarrollo económico.

Tarea pendiente
La cobertura eléctrica en provincias es una tarea pendiente que sólo podrá realizarse con un importante volumen de inversión. Recordemos que en estos 10 años, desde el inicio de las privatizaciones en el sector eléctrico, las empresas distribuidoras privadas han generado cambios radicales en la calidad de vida de los habitantes de Lima, invirtiendo en la ampliación de la cobertura eléctrica y mejorando la calidad del servicio que brindan a sus clientes.

No obstante los avances, aún hay mucho por hacer en este terreno. Es evidente que sólo la empresa privada tiene los recursos para llevar a cabo el proyecto de lograr la cobertura del 100% del país. Debemos sumar esfuerzos para que los peruanos que no tienen hoy energía eléctrica tengan acceso al servicio en los próximos años.