|
|
SIEMPRE QUE EXISTAN SEÑALES
CLARAS
QUE INCENTIVEN CRECIMIENTO
2005: Perú, país
con oportunidades
de inversión
Dresdner Bank Lateinamerika AG
Economic Research
Kai Stefani *
Desde hace cuatro años la economía peruana se ha estado
expandiendo ininterrumpidamente, haciendo que el Perú esté
hoy entre los países más dinámicos en términos
económicos.
Frente a esta situación, esperamos que en el 2004 la producción
total peruana exceda en un 13 % al nivel alcanzado a finales de los
años noventa. A pesar de que con un 6% la cuota del sector minero
en el PIB sigue siendo comparativamente baja, la expansión extraordinaria
en la explotación minera hizo que esta actividad económica
contribuyera decisivamente al crecimiento del PBI (una quinta parte
del crecimiento es producto de la actividad minera). En ello todavía
no están incluidos los "efectos de segunda ronda",
que se producen por ejemplo por los gastos de consumo de empleados en
la minería y el valor agregado neto en empresas subcontratadas.
|

|
Aunque a menudo se critique que muchos peruanos no han podido beneficiarse
en suficiente medida del auge del sector minero -en el 2004, tanto el
desempleo como la cuota del subempleo permanecieron en un nivel alto-
hay que señalar que sin la ampliación de las capacidades
y la modernización de instalaciones mineras, al finalizar el
régimen de Alberto Fujimori, el Perú probablemente habría
caído en una crisis económica.
Sin embargo, en los últimos años el papel del sector minero
no se ha limitado al de ser un incentivo económico directo. En
la última década los beneficios obtenidos por la exportación
de cobre y oro, así como las afluencias de inversiones para la
ampliación y el aseguramiento de la explotación minera,
fueron con creces las fuentes de divisas más importantes del
Perú.
Año con beneficios
En este año las compañías mineras se beneficiaron
de una fuerte alza de los precios de cobre -en el 2004 el precio promedio
del cobre estuvo en un 70% por encima del nivel del año anterior-
así como de la continua tendencia al alza de los precios del
oro. Así, se espera que el valor de productos mineros exportados
al concluir este año alcance los US$6.500 millones, constituyéndose
así como la actividad que colocó más de la mitad
de los bienes exportados. Es probable que en el 2004 el cobre reemplace
al oro como producto de exportación más importante.
Dos son las características del Perú que le dan un particular
impulso a una gran afluencia de divisas:
1) El alto grado de dolarización del país -la divisa norteamericana
cubre alrededor de la mitad de la base monetaria circulante, y el 70%
de los créditos es otorgado en dólares- debilita la capacidad
de actuación del Banco Central de Reserva (BCR) como prestamista
de última instancia. Esto hace crecer la probabilidad de una
crisis bancaria en el caso de fuertes salidas de capital. Por esta razón,
considero que el BCR debe mantener reservas de divisas extraordinariamente
altas para poder convencer a los operadores de mercado de su capacidad
de actuar en el caso de una situación precaria en el mercado
bancario peruano; como sucedió por ejemplo en el 2000.
2) El endeudamiento del Perú, comparativamente alto, requiere
del mantenimiento de altas reservas para poder asegurar la solvencia
del país, también en tiempos de bajos superávit
de la balanza comercial y de salidas de capital neto.
Ante este trasfondo, el banco central peruano ha estado practicando
desde hace años la política de un mantenimiento de reservas
extraordinariamente alto (en comparación con los otros países
de la región, la relación entre reservas de divisas e
importaciones es más alta solamente en Venezuela). En este año
que está por concluir se ha observado sobre todo el fuerte aumento
de los superávit de la balanza comercial, a pesar del estancamiento
de las afluencias netas de inversiones directas extranjeras y el fuerte
incremento de la transferencia de beneficios permitieron continuar con
esta
política.
Sin señales claras
A pesar de la extraordinaria importancia de las minas de cobre y oro
para Perú, el sector minero no cuenta con señales que
incentiven su crecimiento. En junio de este año, el gobierno
decidió gravar las empresas mineras con una exacción especial
(regalías mineras). Esta carga se orienta según el volumen
de ventas de una empresa y varía entre un 1 % y un 3 %.
Se puede tomar por hecho que por lo pronto grandes proyectos existentes
serán liberados del pago de la exacción especial gracias
a reglamentaciones especiales existentes. No obstante, los efectos sobre
la rentabilidad de nuevas inversiones sobre todo en relación
con otros sitios serán considerables. Pero con respecto a futuras
decisiones de inversión, es de suponer que la constelación
política actual y la forma de discutir sobre el gravamen de la
carga tributaria especial pesan más que las consecuencias inmediatas
de la exacción misma.
Debido a la baja en los índices de aprobación del Presidente
de la República en las encuestas y la débil posición
del gobierno en el Congreso de la República, hasta ahora el gobierno
en este mandato se ha visto varias veces obligado a cambiar el curso
de su política económica.
Protestas contra empresas mineras despiertan recuerdos de los graves
disturbios hace dos años. Entonces, partes de la población
en la región de Arequipa se rebeló contra la privatización
de empresas de suministro. El gobierno se vio obligado a decretar el
estado de emergencia, hubo muertos en las manifestaciones y desde entonces
no ha habido mayores privatizaciones. El miedo de una escalada de protestas
de la población campesina contra las obras de ampliación
de la capacidad minera, últimamente frecuentes, seguramente ha
sido un factor importante para la decisión del gobierno de aceptar
las exigencias de la oposición de una exacción más
fuerte de las empresas mineras.
Regalías no ayudan
La proposición del Congreso de la República de gravar
al sector minero con una nueva obligación tributaria especial
fue discutida muy rápidamente, y a raíz de su débil
posición de negociación, el gobierno no logró atenuar
la reglamentación, tal como estaba planeado en un principio ni
logró llevar la discusión en una forma más objetiva.
Recién a finales de noviembre se publicaron las condiciones exactas
de las regalías mineras y es de suponer que los primeros pagos
no se efectuarán antes de enero del 2005 (con efecto retroactivo
a junio del 2004).
En vista del muy escaso efecto que tendrán las regalías
sobre el presupuesto, que de momento se puede desconsiderar, resulta
incomprensible que se haya tomado esta decisión de manera tan
precipitada. Los ingresos adicionales para el Estado peruano inicialmente
no deberían exceder US$40 millones anuales (aproximadamente 0,06%
del PBI).
Dada la situación política actual sería comprensible
que en decisiones de inversiones a largo plazo domine el escepticismo
y que más bien se opte por esperar los resultados de las elecciones
presidenciales en el 2006. Sería perfectamente factible que tras
un cambio de gobierno los inversores extranjeros se vean confrontados
con un viento de proa más fuerte. Por ejemplo, en vísperas
de las elecciones, algunos actores políticos podrían intentar
usar como tema explosivo las
transferencias de beneficios al extranjero (este año, por un
valor aproximado de US$3,000 millones) que en el último tiempo
han crecido fuertemente en el Perú.
En discusiones anteriores sobre inversiones en el sector de telecomunicaciones
y la privatización de empresas de suministro, la oposición
transmitió la imagen de que inversores extranjeros estaban empobreciendo
al país. En este contexto, a menudo se suele olvidar que a las
transferencias de beneficios hoy día corresponden pagos enormes
de inversiones realizadas en el pasado.
No todo está perdido
Sin embargo, y pese a la inseguridad política, hay varios factores
a favor del Perú como un destino atractivo de inversiones. Como
se mencionó al principio de este artículo, la expansión
de la economía peruana continúa con las altas tasas del
año pasado, y la conclusión del proyecto de exportación
de gas natural, tras la construcción del gasoducto Camisea, debería
asegurarle al país
afluencias estables de fondos en moneda extranjera durante los próximos
años.
También es cierto que el gobierno peruano puede mostrar considerables
éxitos, pese al escaso apoyo por parte de la población:
entre otras cosas, el gobierno logró bajar el déficit
presupuestario a un nivel sostenible. Gracias a ello y sobre la base
de tasas de crecimiento que se supone seguirán siendo altas,
el endeudamiento estatal se reduciría el próximo año
por debajo del 45% del PBI. Además, la débil posición
del gobierno debe verse frente el hecho de que hace tan sólo
cinco años se derrumbó el régimen del presidente
Fujimori. Escándalos de gran alcance debilitaron la reputación
de casi todas las instituciones estatales. Así, considerando
los enormes desafíos relacionados con tal cambio de régimen,
los avances del gobierno son realmente considerables.
Por último, es justo mencionar que los actuales ingresos fiscales
de alrededor del 14 % del PBI están en un nivel muy bajo, incluso
en comparación con otros países de la región. Sería
conveniente que el Estado peruano tuviese fuentes adicionales de ingresos.
Sin embargo, pasos en esta dirección deberían darse con
cuidado e incluyendo consideraciones de tipo políticoestructural.
En el último tiempo, el gobierno se ha mostrado confiado en poder
volver a realizar privatizaciones en el 2005. Las conversaciones previas
con administraciones locales y regionales tienen por objeto evitar protestas
posteriores. Una reanudación realmente exitosa del proceso de
privatización -si bien por lo pronto dentro de un margen relativamente
pequeño- sería una señal importante para otros
proyectos de inversión como por ejemplo en los sectores de infraestructura,
agrario y en minería.
El Perú ofrece numerosas oportunidades de inversión. Es
de esperar que se encuentre una manera de convencer a la mayoría
de los peruanos de las ventajas de una integración más
intensa de su país dentro la economía mundial.
* Dresdner Bank Lateinamerica A.G. es el banco europeo
especializado en Latinoamérica y publica periódicamente
informes sobre la evolución en los distintos países de
la región. Evaluaciones que son utilizadas por empresas multinacionales
y gobiernos, como un referente sobre la evolución economica en
Latinoamérica de inversión.
|
|