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Al filo de la navaja
Pese a los problemas sociales que atraviesa el país, todavía
hay señales de que el Perú marcha por el camino correcto.
Y es que a pesar de vivir una convulsión social, promovida por
agitadores políticos y algunas ONG de falsa fachada, hemos logrado
un récord histórico al superar los US$10 mil millones
en exportaciones.
Si bien es una noticia por demás alentadora, lo cierto es que
nos debe llevar a reflexionar sobre los pasos que debemos dar para avanzar
hacia el desarrollo del país y la mejora en la economía
doméstica nacional. No basta con decir que los logros macroeconómicos
"ya están chorreando", es indispensable que el bolsillo
del ciudadano de a pie también lo perciba.
Este el momento para que nuestros gobernantes definan, de una vez por
todas, el norte que debemos seguir para que el Perú no se quede
a la zaga del crecimiento económico de la región. Y esto
pasa necesariamente por el cumplimiento indiscutible de algunas premisas
básicas.
Necesitamos eficiencia en el gasto público, estabilidad política
y modernización del Estado. Sin estos elementos, poco o nada
se puede hacer por el desarrollo del país.
Mostrar una sólida economía no es sólo exportar
productos a precios competitivos y de calidad.
Hoy es más que imperativo restaurar plenamente el principio de
autoridad, resquebrajado en las últimas semanas. Los líderes
que esperan ser reconocidos deben ser capaces de convencer a la población
que basta ya de protestas violentas que sólo crean inestabilidad
política y económica y que desalienta la llegada de más
inversiones.
Es necesario que los peruanos asumamos el compromiso de respetar a nuestras
autoridades, nos guste o no las decisiones que tomen, mientras estas
se den dentro de la ley.
El desacato a la autoridad está calando en todos los estratos
socioeconómicos, y eso no puede seguir así. El Estado
no debe permitir que se confunda la democracia con la anarquía.
El esfuerzo de los últimos años para que la inestabilidad
política no llegue al ámbito económico no se puede
echar en saco roto. Necesitamos de inversiones frescas para crecer.
Trabajemos por afianzar el crecimiento económico y que alcance
a cada vez más peruanos.
Estamos a tiempo de revertir esta situación, vienen tiempos electorales
y, por tanto, más difíciles para nuestra economía.
Si queremos salir bien librados de este desequilibrio, debemos cerrar
el paso a la politiquería barata y ser conscientes de que sólo
con el compromiso de todos lograremos salir adelante. Hagamos el esfuerzo.
El Perú y nuestros hijos lo merecen.
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