Revista Desde Adentro

Edición Num 15
Noviembre 2004

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Al filo de la navaja

Pese a los problemas sociales que atraviesa el país, todavía hay señales de que el Perú marcha por el camino correcto. Y es que a pesar de vivir una convulsión social, promovida por agitadores políticos y algunas ONG de falsa fachada, hemos logrado un récord histórico al superar los US$10 mil millones en exportaciones.
Si bien es una noticia por demás alentadora, lo cierto es que nos debe llevar a reflexionar sobre los pasos que debemos dar para avanzar hacia el desarrollo del país y la mejora en la economía doméstica nacional. No basta con decir que los logros macroeconómicos "ya están chorreando", es indispensable que el bolsillo del ciudadano de a pie también lo perciba.
Este el momento para que nuestros gobernantes definan, de una vez por todas, el norte que debemos seguir para que el Perú no se quede a la zaga del crecimiento económico de la región. Y esto pasa necesariamente por el cumplimiento indiscutible de algunas premisas básicas.
Necesitamos eficiencia en el gasto público, estabilidad política y modernización del Estado. Sin estos elementos, poco o nada se puede hacer por el desarrollo del país.
Mostrar una sólida economía no es sólo exportar productos a precios competitivos y de calidad.
Hoy es más que imperativo restaurar plenamente el principio de autoridad, resquebrajado en las últimas semanas. Los líderes que esperan ser reconocidos deben ser capaces de convencer a la población que basta ya de protestas violentas que sólo crean inestabilidad política y económica y que desalienta la llegada de más inversiones.
Es necesario que los peruanos asumamos el compromiso de respetar a nuestras autoridades, nos guste o no las decisiones que tomen, mientras estas se den dentro de la ley.
El desacato a la autoridad está calando en todos los estratos socioeconómicos, y eso no puede seguir así. El Estado no debe permitir que se confunda la democracia con la anarquía. El esfuerzo de los últimos años para que la inestabilidad política no llegue al ámbito económico no se puede echar en saco roto. Necesitamos de inversiones frescas para crecer. Trabajemos por afianzar el crecimiento económico y que alcance a cada vez más peruanos.
Estamos a tiempo de revertir esta situación, vienen tiempos electorales y, por tanto, más difíciles para nuestra economía. Si queremos salir bien librados de este desequilibrio, debemos cerrar el paso a la politiquería barata y ser conscientes de que sólo con el compromiso de todos lograremos salir adelante. Hagamos el esfuerzo. El Perú y nuestros hijos lo merecen.