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URUBAMBA:
RESCATE DE LA CULTURA NATIVA
Pensar que Camisea sólo significa mejoras económicas
para el país es sólo tomar en cuenta una parte. Pluspetrol,
empresa que conforma el Consorcio constituido para la extracción
y comercialización del gas natural, se ha preocupado desde el
inicio (en el 2000) por preservar las expresiones culturales de las
comunidades nativas que están ubicadas alrededor de su planta
en la selva peruana y que en conjunto albergan a 11 mil habitantes,
principalmente pertenecientes a las etnias de los matsiguengas y yines.
Así, a mediados del 2002 se dio el primer paso concreto al inaugurar
una muestra arqueológica y antropológica de las comunidades
del Bajo Urubamba, que se realizó en coordinación con
el Museo de Antropología y Arqueología de Pueblo Libre,
con el propósito de divulgar la cultura material existente en
el valle, donde el 98% de la población indígena. Lo cierto
es que durante mucho tiempo estas comunidades estuvieron aisladas al
no contar con carreteras de penetración; incluso hoy, sus habitantes
se han mostrado en contra de que se construyan, al parecer por una cuestión
de preservación de sus costumbres. Por tanto, el acceso es difícil
y sólo se da por vía aérea o fluvial, sin contar
con que el río es navegable sólo en ciertos meses del
año.
Titulación
Un logro del proyecto que emprendió Pluspetrol fue concretar,
con apoyo de una serie de ONG, la titulación de buena parte de
los terrenos del valle, con ello se logró que los nativos se
convirtieran en propietarios de sus tierras. Paralelamente, por las
necesidades propias del proyecto, los investigadores tuvieron que utilizar
parcialmente algunas secciones de las comunidades, gracias a lo cual
lograron entablar no sólo relaciones de vecindad sino también
contractuales por alquileres temporales. Esos contratos han dado pie
al diseño y elaboración de planes de inversión
a favor de esas comunidades, en temas diversos como educación
y salud.
Extensión cultural
Al ser este un valle mayoritariamente indígena, con mediano tránsito
foráneo, se ha logrado preservar en gran medida su identidad
y la diversidad de sus manifestaciones. El objetivo es dar a conocer
el universo cultural de los matsiguengas y yines, que son las etnias
dominantes, pero no las únicas. A lo largo del río Urubamba
existen alrededor de 12 comunidades todas, mayor o menor grado, participaron
en la elaboración de las piezas que finalmente conformaron la
exposición.
Con el asesoramiento de arqueólogos, especialmente contratados,
se trató de armar un muestreo -lo más completo posible-
de la diversidad material de esta cultura indígena. Si bien,
la mayor cantidad de objetos fueron utensilios de uso de domésticos,
también es cierto que como consecuencia del trabajo conjunto
de los profesionales y nativos, se logró rescatar adornos, tocados
y bisutería con semillas. Se hizo una investigación y
rescate de juguetes construidos con materiales propios de la zona, cuya
existencia en el tiempo había sido desplazada por aquellos que
son elaborados con materiales más modernos como el plástico
y aluminio.
No se puede olvidar que el Bajo Urubamba, a pesar de ser selva, pertenece
a la región Cusco y como tal debe ser tratado. Por tal motivo,
la Universidad San Antonio de Abad viene coordinando con Pluspetrol
la organización de una muestra permanente en el Museo Inka del
Cusco, y ya existe un compromiso con el Museo Antropológico de
Pueblo Libre para enviarle parte del material y también allí
constituir una exposición permanente.
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