Revista Desde Adentro

Edición Num 10
Junio 2004

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URUBAMBA:
RESCATE DE LA CULTURA NATIVA

Pensar que Camisea sólo significa mejoras económicas para el país es sólo tomar en cuenta una parte. Pluspetrol, empresa que conforma el Consorcio constituido para la extracción y comercialización del gas natural, se ha preocupado desde el inicio (en el 2000) por preservar las expresiones culturales de las comunidades nativas que están ubicadas alrededor de su planta en la selva peruana y que en conjunto albergan a 11 mil habitantes, principalmente pertenecientes a las etnias de los matsiguengas y yines.

Así, a mediados del 2002 se dio el primer paso concreto al inaugurar una muestra arqueológica y antropológica de las comunidades del Bajo Urubamba, que se realizó en coordinación con el Museo de Antropología y Arqueología de Pueblo Libre, con el propósito de divulgar la cultura material existente en el valle, donde el 98% de la población indígena. Lo cierto es que durante mucho tiempo estas comunidades estuvieron aisladas al no contar con carreteras de penetración; incluso hoy, sus habitantes se han mostrado en contra de que se construyan, al parecer por una cuestión de preservación de sus costumbres. Por tanto, el acceso es difícil y sólo se da por vía aérea o fluvial, sin contar con que el río es navegable sólo en ciertos meses del año.

Titulación
Un logro del proyecto que emprendió Pluspetrol fue concretar, con apoyo de una serie de ONG, la titulación de buena parte de los terrenos del valle, con ello se logró que los nativos se convirtieran en propietarios de sus tierras. Paralelamente, por las necesidades propias del proyecto, los investigadores tuvieron que utilizar parcialmente algunas secciones de las comunidades, gracias a lo cual lograron entablar no sólo relaciones de vecindad sino también contractuales por alquileres temporales. Esos contratos han dado pie al diseño y elaboración de planes de inversión a favor de esas comunidades, en temas diversos como educación y salud.

Extensión cultural
Al ser este un valle mayoritariamente indígena, con mediano tránsito foráneo, se ha logrado preservar en gran medida su identidad y la diversidad de sus manifestaciones. El objetivo es dar a conocer el universo cultural de los matsiguengas y yines, que son las etnias dominantes, pero no las únicas. A lo largo del río Urubamba existen alrededor de 12 comunidades todas, mayor o menor grado, participaron en la elaboración de las piezas que finalmente conformaron la exposición.

Con el asesoramiento de arqueólogos, especialmente contratados, se trató de armar un muestreo -lo más completo posible- de la diversidad material de esta cultura indígena. Si bien, la mayor cantidad de objetos fueron utensilios de uso de domésticos, también es cierto que como consecuencia del trabajo conjunto de los profesionales y nativos, se logró rescatar adornos, tocados y bisutería con semillas. Se hizo una investigación y rescate de juguetes construidos con materiales propios de la zona, cuya existencia en el tiempo había sido desplazada por aquellos que son elaborados con materiales más modernos como el plástico y aluminio.

No se puede olvidar que el Bajo Urubamba, a pesar de ser selva, pertenece a la región Cusco y como tal debe ser tratado. Por tal motivo, la Universidad San Antonio de Abad viene coordinando con Pluspetrol la organización de una muestra permanente en el Museo Inka del Cusco, y ya existe un compromiso con el Museo Antropológico de Pueblo Libre para enviarle parte del material y también allí constituir una exposición permanente.